Sugel MichelenHost
De hecho, la verdad es que ningún ministerio lo es, pero definitivamente hay ministerios que son más difíciles que otros.

Hubo tensiones, malentendidos que causaron mucho dolor en el corazón de Pablo, y la tensión llegó hasta tal punto que algunos incluso comenzaron a cuestionar si Pablo era la persona idónea para representar a Cristo como un apóstol.


Y por el otro lado, porque Pablo no trataba de impresionar a los demás con su oratoria.

Todo su ministerio se basaba en compartir el Evangelio de la forma más clara y más sencilla posible.

Y ustedes se preguntarán: ¿y cuál es el problema con eso? Bueno, el problema es que los corintios sentían una verdadera fascinación por la elocuencia, por la oratoria, por el poder, por el carisma.

Así que algunos se preguntaban si un verdadero apóstol debía lucir como Pablo.

Es por eso que esta carta, en, en esta carta, Pablo no solo tiene que presentar una defensa de su apostolado, y, y esto es muy importante, mis hermanos, para entender toda la carta.

Pablo no solo tiene que presentar una defensa de su apostolado, sino también ayudar a los corintios a entender el ministerio y aun la vida cristiana desde la perspectiva del Evangelio y no de la cultura alrededor.

¿Y saben qué? Tú y yo también necesitamos entender el ministerio y la vida cristiana de esa manera.

Mis hermanos, el Evangelio nos presenta a un salvador cuyo poder se manifestó en su máximo esplendor en la aparente debilidad de una cruz.

Y Pablo quiere que los corintios entiendan lo que eso implica para el ministerio cristiano.

Mis hermanos, Dios ha decidido poner su tesoro, el Evangelio, ¿en qué? En vasos de barro, como va a decir en el capítulo cuatro.

¿Para qué? Para que la extraordinaria, y la palabra griega allí es, para que la hiperbólica grandeza del poder sea de Dios, no de nosotros, no de nosotros.

Mis hermanos, esa es la gran paradoja del ministerio cristiano y de la vida cristiana, que la gloria y el poder de Dios se manifiestan a través de la debilidad y el sufrimiento de sus siervos.

¿Me oyeron eso? La gran paradoja del ministerio cristiano es que la gloria y el poder de Dios se manifiestan a través de la debilidad y el sufrimiento de sus siervos.

Cuando yo era un estudiante en el seminario, un profesor nos dijo una vez que si a él le hubieran mostrado en una película todo lo que iba a sufrir en el ministerio, habría salido corriendo desde el primer día.

Y otra persona me dijo hace ya unos años, me dijo: "Mira, Sugel, apréndete esto.

Mis hermanos, esa es una de las razones por la que esta carta es tan necesaria para nosotros.

De hecho, la verdad es que ningún ministerio lo es, pero definitivamente hay ministerios que son más difíciles que otros.

Hubo tensiones, malentendidos que causaron mucho dolor en el corazón de Pablo, y la tensión llegó hasta tal punto que algunos incluso comenzaron a cuestionar si Pablo era la persona idónea para representar a Cristo como un apóstol.


Y por el otro lado, porque Pablo no trataba de impresionar a los demás con su oratoria.

Todo su ministerio se basaba en compartir el Evangelio de la forma más clara y más sencilla posible.

Y ustedes se preguntarán: ¿y cuál es el problema con eso? Bueno, el problema es que los corintios sentían una verdadera fascinación por la elocuencia, por la oratoria, por el poder, por el carisma.

Así que algunos se preguntaban si un verdadero apóstol debía lucir como Pablo.

Es por eso que esta carta, en, en esta carta, Pablo no solo tiene que presentar una defensa de su apostolado, y, y esto es muy importante, mis hermanos, para entender toda la carta.

Pablo no solo tiene que presentar una defensa de su apostolado, sino también ayudar a los corintios a entender el ministerio y aun la vida cristiana desde la perspectiva del Evangelio y no de la cultura alrededor.

¿Y saben qué? Tú y yo también necesitamos entender el ministerio y la vida cristiana de esa manera.

Mis hermanos, el Evangelio nos presenta a un salvador cuyo poder se manifestó en su máximo esplendor en la aparente debilidad de una cruz.

Y Pablo quiere que los corintios entiendan lo que eso implica para el ministerio cristiano.

Mis hermanos, Dios ha decidido poner su tesoro, el Evangelio, ¿en qué? En vasos de barro, como va a decir en el capítulo cuatro.

¿Para qué? Para que la extraordinaria, y la palabra griega allí es, para que la hiperbólica grandeza del poder sea de Dios, no de nosotros, no de nosotros.

Mis hermanos, esa es la gran paradoja del ministerio cristiano y de la vida cristiana, que la gloria y el poder de Dios se manifiestan a través de la debilidad y el sufrimiento de sus siervos.

¿Me oyeron eso? La gran paradoja del ministerio cristiano es que la gloria y el poder de Dios se manifiestan a través de la debilidad y el sufrimiento de sus siervos.

Cuando yo era un estudiante en el seminario, un profesor nos dijo una vez que si a él le hubieran mostrado en una película todo lo que iba a sufrir en el ministerio, habría salido corriendo desde el primer día.

Y otra persona me dijo hace ya unos años, me dijo: "Mira, Sugel, apréndete esto.

Mis hermanos, esa es una de las razones por la que esta carta es tan necesaria para nosotros.
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