Sergio EnríquezHost
Yo quisiera entonces retomar algunos, eh, algunos aspectos de los que creo que son sumamente importantes, que los analicemos para saber qué nos corresponde a nosotros, ¿verdad, hermano? Recordando l-el pasaje de, eh, cuando se habla de los hijos de Isacar, muy conocido por, por nosotros, en donde dice [carraspea] que los hijos de Isacar cono-- eran expertos en conocer los tiempos, pero en saber qué era lo que tenía que hacer Israel.

O sea, no solo conocían los tiempos, sino que, s-eh, sabían qué era lo que tenía que hacer.

A esto yo le tendría que añadir un contexto de cuando el Señor da las leyes para la guerra, eh, diciéndole a su pueblo, que en este caso somos nosotros, pero aquel pueblo era un pueblo natural, nacional, material, literal, nosotros somos espirituales.

Entonces, esa, e-e-esa referencia que se hace ahí es cuando Dios le está diciendo: miren, no se tienen que estar peleando con todo el mundo, tienen que saber quiénes son sus enemigos.


Ayer estaba platicando con los hermanos acerca del tercer jinete que tiene el, el arma, el zugos, que es yugo, ¿verdad? Y, y cómo debemos de, de batallar en este momento preciso, porque es impresionante.

El, el tercer jinete, aunque no es de eso lo que voy a hablar, solo quiero rescatar algunas cosas que les dije a los hermanos ayer anoche.

Ese tercer jinete trae, eh, una balanza, que también es un yugo, y es un caballo negro y obviamente es el petróleo, ¿verdad? Y nosotros estamos en este momento en una situación im-- pero impresionante respecto al petróleo, porque aunque el barril de petróleo baje a los niveles que está bajando, porque algunos dicen que ha bajado hasta setenta, pero también hay anuncios que va-- podría llegar hasta doscientos, imagínese qué tremendo sería eso, es una locura, ¿verdad? Entonces, es impresionante porque no, no es de la noche a la mañana que van a bajar los precios.

Digamos, nosotros aquí tenemos problemas, ¿verdad? Usted sabe todo lo que se dio, se ha dado y la gente está enardecida.

Pero al final de cuentas, mmm, eh, en la guerra que se ha llevado a cabo en el, eh, allá en Oriente Medio, se han destruido refinerías que no las pueden re-- no las pueden hacer reponer de la noche a la mañana.

Por eso es que el diésel está caro, porque hay un montón de petróleo, pero no hay que, no hay refinerías.

Entonces, eso, la, la ley de la oferta y la demanda hace que eso sea una locura.

Eh, pero lo interesante de eso es que, mmm, ahí mismo dice que no dañes el aceite ni el vino.

Entonces, yo creo que una provisión especial para el pueblo de Dios, que está lleno del Espíritu Santo y que está lleno del gozo del Señor, y que hay una esperanza en medio de los problemas serios que puedan haber.

Entonces, el mensaje nuestro realmente no es un mensaje fatalista, sino que es un mensaje realista, eh, poniendo los parámetros necesarios para lo cual nosotros vamos a poder, eh, sobrevivir, eh, como Dios quiere que, que vivamos, con abundancia.

Entonces, pero hoy, mientras, eh, escudriñaba un poco de lo, de lo, de este tema que estoy, eh, comentándole, mmm, quisiera volver otra vez.

Parecería que no es lo mismo, pero sí va a ver que conforme pase el tiempo nos vamos a dar cuenta que tiene mucho que ver con la restauración del tabernáculo de David.

Yo quisiera entonces retomar algunos, eh, algunos aspectos de los que creo que son sumamente importantes, que los analicemos para saber qué nos corresponde a nosotros, ¿verdad, hermano? Recordando l-el pasaje de, eh, cuando se habla de los hijos de Isacar, muy conocido por, por nosotros, en donde dice [carraspea] que los hijos de Isacar cono-- eran expertos en conocer los tiempos, pero en saber qué era lo que tenía que hacer Israel.

O sea, no solo conocían los tiempos, sino que, s-eh, sabían qué era lo que tenía que hacer.

A esto yo le tendría que añadir un contexto de cuando el Señor da las leyes para la guerra, eh, diciéndole a su pueblo, que en este caso somos nosotros, pero aquel pueblo era un pueblo natural, nacional, material, literal, nosotros somos espirituales.

Entonces, esa, e-e-esa referencia que se hace ahí es cuando Dios le está diciendo: miren, no se tienen que estar peleando con todo el mundo, tienen que saber quiénes son sus enemigos.


Ayer estaba platicando con los hermanos acerca del tercer jinete que tiene el, el arma, el zugos, que es yugo, ¿verdad? Y, y cómo debemos de, de batallar en este momento preciso, porque es impresionante.

El, el tercer jinete, aunque no es de eso lo que voy a hablar, solo quiero rescatar algunas cosas que les dije a los hermanos ayer anoche.

Ese tercer jinete trae, eh, una balanza, que también es un yugo, y es un caballo negro y obviamente es el petróleo, ¿verdad? Y nosotros estamos en este momento en una situación im-- pero impresionante respecto al petróleo, porque aunque el barril de petróleo baje a los niveles que está bajando, porque algunos dicen que ha bajado hasta setenta, pero también hay anuncios que va-- podría llegar hasta doscientos, imagínese qué tremendo sería eso, es una locura, ¿verdad? Entonces, es impresionante porque no, no es de la noche a la mañana que van a bajar los precios.

Digamos, nosotros aquí tenemos problemas, ¿verdad? Usted sabe todo lo que se dio, se ha dado y la gente está enardecida.

Pero al final de cuentas, mmm, eh, en la guerra que se ha llevado a cabo en el, eh, allá en Oriente Medio, se han destruido refinerías que no las pueden re-- no las pueden hacer reponer de la noche a la mañana.

Por eso es que el diésel está caro, porque hay un montón de petróleo, pero no hay que, no hay refinerías.

Entonces, eso, la, la ley de la oferta y la demanda hace que eso sea una locura.

Eh, pero lo interesante de eso es que, mmm, ahí mismo dice que no dañes el aceite ni el vino.

Entonces, yo creo que una provisión especial para el pueblo de Dios, que está lleno del Espíritu Santo y que está lleno del gozo del Señor, y que hay una esperanza en medio de los problemas serios que puedan haber.

Entonces, el mensaje nuestro realmente no es un mensaje fatalista, sino que es un mensaje realista, eh, poniendo los parámetros necesarios para lo cual nosotros vamos a poder, eh, sobrevivir, eh, como Dios quiere que, que vivamos, con abundancia.

Entonces, pero hoy, mientras, eh, escudriñaba un poco de lo, de lo, de este tema que estoy, eh, comentándole, mmm, quisiera volver otra vez.

Parecería que no es lo mismo, pero sí va a ver que conforme pase el tiempo nos vamos a dar cuenta que tiene mucho que ver con la restauración del tabernáculo de David.
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