Sep 21, 2026 · 2 hr 35 min · 26 segments
Adela Micha regresa a Me lo dijo Adela este lunes 21 de septiembre con un análisis sobre el decomiso de huachicol en Guanajuato y las tensiones políticas en Morena. Junto a Germán Martínez y Juan…
Adela MichaHostJuan ZavalaPanelist
Paco de MiguelGuest
Daniel Ibáñezspeaker_25
Enrique ZúñigaGuest
Óscar BalderasHost
[música suave] Esto que yo les voy a contar puede ser un golpe histórico o Contra el crimen organizado y el huachicol o puede ser una pifia histórica y un ridículo por parte de las autoridades.

Y miren, esta historia comienza la semana pasada cuando las autoridades federales y estatales anunciaron un decomiso de combustible robado en el municipio de San José Iturbide, en Guanajuato.

Al frente de la operación estaba el brazo estatal de la Fiscalía General de la República, encabezada por Juan Francisco Vera.

El decomiso, imagínense, cincuenta y nueve millones de litros de presunto combustible, además de diez tanques de almacenamiento, tres unidades de carga, también contenedores y documentación.

¿Y por qué es relevante esto? Bueno, primero porque se trataría del decomiso de huachicol más grande de la historia.

Segundo, porque en su momento López Obrador prometió que terminaría con el huachicol, algo que hasta ahora, pues no, no ha ocurrido.

Y tercero, porque fue en la administración pasada que se dieron los casos de huachicol fiscal de la Marina, que es el escándalo de corrupción más grande también de la historia de México.

Y porque en estos momentos hay investigaciones periodísticas que apuntan a que detrás de las redes de huachicol y de huachicol fiscal podrían estar involucrados algunos de los hombres más importantes de la 4P, como el senador Adán Augusto López, el exsecretario de Marina, Rafael Ojeda, o incluso Andy López Beltrán, el hijo del expresidente.

Entonces, el golpe contra este almacén en Guanajuato no solo habría tenido una gran relevancia criminal y económica, sino que tiene implicaciones políticas.

Otro antecedente importante fue la detención del exgobernador panista de Baja California, Ernesto Ruffo.

Quien controla la narrativa del huachicol y el huachicol fiscal tiene un arma muy poderosa en la arena política.

Pero lo que parecía el golpe del siglo cada vez se parece más a la equivocación del siglo.

¿Por qué? Pues porque hay investigaciones que han sacado a la luz las inconsistencias de la versión sostenida y dada a conocer por las autoridades.

Miren, de entrada, el operativo habría ocurrido el 4 de septiembre y no la semana pasada.

Las instalaciones tampoco fueron selladas y de hecho, la planta cateada ya habría retomado sus actividades.

¿Pues cómo así? También hay que aclarar que la planta donde se realizó el operativo no es una planta clandestina, ni tampoco es una planta cualquiera.

Es uno de los centros de distribución más grandes y más relevantes de todo el Bajío.

Pero lo más grave del caso es que la compañía dueña del almacén, llamada Gas Natural del Noreste de Grupo SIMSA, asegura que el combustible encontrado es perfectamente legal, porque lo guardan para empresas supervisadas ante la Secretaría de Energía, que pueden acreditar la propiedad, la procedencia legítima y la calidad del combustible.

En otras palabras, Grupo SIMSA asegura que todo el combustible encontrado es de origen legal y no de huachicol, y que ya presentó a las autoridades toda la documentación que asegura que no hay ningún delito.

La Fiscalía General de la República dice que esto último no es cierto, es decir, que todavía no reciben la documentación que acredite la legalidad del combustible.

Y anunció también que como el caso está muy complicado, se lo van a turnar a la Fiscalía Especializada en Delincuencia Organizada.

[música suave] Esto que yo les voy a contar puede ser un golpe histórico o Contra el crimen organizado y el huachicol o puede ser una pifia histórica y un ridículo por parte de las autoridades.

Y miren, esta historia comienza la semana pasada cuando las autoridades federales y estatales anunciaron un decomiso de combustible robado en el municipio de San José Iturbide, en Guanajuato.

Al frente de la operación estaba el brazo estatal de la Fiscalía General de la República, encabezada por Juan Francisco Vera.

El decomiso, imagínense, cincuenta y nueve millones de litros de presunto combustible, además de diez tanques de almacenamiento, tres unidades de carga, también contenedores y documentación.

¿Y por qué es relevante esto? Bueno, primero porque se trataría del decomiso de huachicol más grande de la historia.

Segundo, porque en su momento López Obrador prometió que terminaría con el huachicol, algo que hasta ahora, pues no, no ha ocurrido.

Y tercero, porque fue en la administración pasada que se dieron los casos de huachicol fiscal de la Marina, que es el escándalo de corrupción más grande también de la historia de México.

Y porque en estos momentos hay investigaciones periodísticas que apuntan a que detrás de las redes de huachicol y de huachicol fiscal podrían estar involucrados algunos de los hombres más importantes de la 4P, como el senador Adán Augusto López, el exsecretario de Marina, Rafael Ojeda, o incluso Andy López Beltrán, el hijo del expresidente.

Entonces, el golpe contra este almacén en Guanajuato no solo habría tenido una gran relevancia criminal y económica, sino que tiene implicaciones políticas.

Otro antecedente importante fue la detención del exgobernador panista de Baja California, Ernesto Ruffo.

Quien controla la narrativa del huachicol y el huachicol fiscal tiene un arma muy poderosa en la arena política.

Pero lo que parecía el golpe del siglo cada vez se parece más a la equivocación del siglo.

¿Por qué? Pues porque hay investigaciones que han sacado a la luz las inconsistencias de la versión sostenida y dada a conocer por las autoridades.

Miren, de entrada, el operativo habría ocurrido el 4 de septiembre y no la semana pasada.

Las instalaciones tampoco fueron selladas y de hecho, la planta cateada ya habría retomado sus actividades.

¿Pues cómo así? También hay que aclarar que la planta donde se realizó el operativo no es una planta clandestina, ni tampoco es una planta cualquiera.

Es uno de los centros de distribución más grandes y más relevantes de todo el Bajío.

Pero lo más grave del caso es que la compañía dueña del almacén, llamada Gas Natural del Noreste de Grupo SIMSA, asegura que el combustible encontrado es perfectamente legal, porque lo guardan para empresas supervisadas ante la Secretaría de Energía, que pueden acreditar la propiedad, la procedencia legítima y la calidad del combustible.

En otras palabras, Grupo SIMSA asegura que todo el combustible encontrado es de origen legal y no de huachicol, y que ya presentó a las autoridades toda la documentación que asegura que no hay ningún delito.

La Fiscalía General de la República dice que esto último no es cierto, es decir, que todavía no reciben la documentación que acredite la legalidad del combustible.

Y anunció también que como el caso está muy complicado, se lo van a turnar a la Fiscalía Especializada en Delincuencia Organizada.
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