Sep 11, 2026 · 2 hr 21 min · 24 segments
En esta emisión de Me lo Dijo Adela, la conductora analiza la política nacional, la seguridad y la migración junto a destacados expertos de la agenda internacional. El programa incluye una entrevista…
Alejandro MorenoGuest
Adela MichaHostBenjamín ZamoraPanelist
César GrajalesPanelistJuan Carlos Díaz Murrieta
Juan Carlos Huerta González
Carlos CornejoPanelist
Jonathan PadillaHeidi TorresPanelist
Ayer inició oficialmente la carrera para las votaciones del próximo 2027 y créanme cuando les digo que hace muchos años no recordamos haber llegado a un proceso electoral tan cuestionado y con tantos peligros como el que comenzó justo ayer.

Y es que Todos desconfían de todos, todos se acusan de hacer trampa y de una guerra sucia.

Los que antes defendían al INE y que hasta ahora, eh, bueno, pues, ¿cómo olvidar cuando salieron a marchar con el tema el INE no se toca? Ahora desconfían de él por razones obvias.

El PRI, el PAN, Movimiento Ciudadano y Somos, todos manifestaron ayer que Morena se está agandallando las elecciones.

¿Qué argumentaron en la sesión de ayer? Bueno, que Morena lleva meses haciendo trampa con campañas anticipadas, porque adelantó los tiempos electorales, con esto de que ya no les llaman precandidatos, sino coordinadores, ¿no? En defensa de la transformación.

Todos sabemos que los coordinadores van a ser los candidatos, pero, pues como tienen un nombre distinto, pues no pasa nada.

Y en esa misma lógica, la oposición denunció que en lugar de mítines están haciendo supuestas asambleas informativas.

Dijeron que Morena está usando política y electoralmente los programas sociales con sus servidores de la nación de chaleco guinda, promocionando los programas casa por casa.

Y también se han dicho preocupados por el hecho de que siguen vigentes las reglas que permitieron la sobrerrepresentación legislativa y que la repartición de los recursos electorales es injusta y es dispareja.

Y fueron más allá y cuestionaron los riesgos de que se utilicen de manera ilegal recursos públicos, que se utilice dinero proveniente de fuentes ilegales como el del huachicol fiscal o que haya intervención del crimen organizado en las elecciones, denuncias similares a las que mancharon la votación de Sinaloa en el 2021.

Ayer, incluso, Marco Baños, el representante ante el INE de Somos, dijo que teme estar a las puertas de una elección de Estado.

Y esto, esto es un pésimo síntoma democrático, comenzar este proceso cuando de antemano los partidos políticos desconfían del proceso y del árbitro y de todos contra todos.

La desconfianza no solo es política, sino que vuelve a manchar al árbitro, porque varios partidos están denunciando ya desde ahora que la cancha está dispareja y que temen que los dados del Instituto Nacional Electoral estén cargados.

Los opositores cuestionaron por qué tuvo que estar presente en el evento de ayer Rosa Isela Rodríguez, la secretaria de Gobernación.

Lo interpretaron como un síntoma de que el INE tiene una alianza con la cuarta transformación.

Pero lo peor, lo peor, lo peor del caso es que la desconfianza proviene del propio árbitro electoral.

En la sesión del día de ayer, el consejero electoral Arturo Castillo denunció que el INE criticó el trabajo del propio instituto.

Dijo textualmente que estamos ante el escenario perfecto para una elección cuestionada, que se le han cortado recursos al INE de manera irresponsable, que ha habido contrataciones y despidos arbitrarios, que no se han corregido las reglas electorales, que persisten interrogantes graves, como el de qué hacer con las boletas planchadas.

En otras palabras, creo que es la primera vez en la historia que el propio INE está cuestionando sus propias capacidades para garantizar una elección justa.

Es bien difícil pedirle a la gente que confíe si ni los propios consejeros del INE pueden dar certeza de su trabajo.

Ayer inició oficialmente la carrera para las votaciones del próximo 2027 y créanme cuando les digo que hace muchos años no recordamos haber llegado a un proceso electoral tan cuestionado y con tantos peligros como el que comenzó justo ayer.

Y es que Todos desconfían de todos, todos se acusan de hacer trampa y de una guerra sucia.

Los que antes defendían al INE y que hasta ahora, eh, bueno, pues, ¿cómo olvidar cuando salieron a marchar con el tema el INE no se toca? Ahora desconfían de él por razones obvias.

El PRI, el PAN, Movimiento Ciudadano y Somos, todos manifestaron ayer que Morena se está agandallando las elecciones.

¿Qué argumentaron en la sesión de ayer? Bueno, que Morena lleva meses haciendo trampa con campañas anticipadas, porque adelantó los tiempos electorales, con esto de que ya no les llaman precandidatos, sino coordinadores, ¿no? En defensa de la transformación.

Todos sabemos que los coordinadores van a ser los candidatos, pero, pues como tienen un nombre distinto, pues no pasa nada.

Y en esa misma lógica, la oposición denunció que en lugar de mítines están haciendo supuestas asambleas informativas.

Dijeron que Morena está usando política y electoralmente los programas sociales con sus servidores de la nación de chaleco guinda, promocionando los programas casa por casa.

Y también se han dicho preocupados por el hecho de que siguen vigentes las reglas que permitieron la sobrerrepresentación legislativa y que la repartición de los recursos electorales es injusta y es dispareja.

Y fueron más allá y cuestionaron los riesgos de que se utilicen de manera ilegal recursos públicos, que se utilice dinero proveniente de fuentes ilegales como el del huachicol fiscal o que haya intervención del crimen organizado en las elecciones, denuncias similares a las que mancharon la votación de Sinaloa en el 2021.

Ayer, incluso, Marco Baños, el representante ante el INE de Somos, dijo que teme estar a las puertas de una elección de Estado.

Y esto, esto es un pésimo síntoma democrático, comenzar este proceso cuando de antemano los partidos políticos desconfían del proceso y del árbitro y de todos contra todos.

La desconfianza no solo es política, sino que vuelve a manchar al árbitro, porque varios partidos están denunciando ya desde ahora que la cancha está dispareja y que temen que los dados del Instituto Nacional Electoral estén cargados.

Los opositores cuestionaron por qué tuvo que estar presente en el evento de ayer Rosa Isela Rodríguez, la secretaria de Gobernación.

Lo interpretaron como un síntoma de que el INE tiene una alianza con la cuarta transformación.

Pero lo peor, lo peor, lo peor del caso es que la desconfianza proviene del propio árbitro electoral.

En la sesión del día de ayer, el consejero electoral Arturo Castillo denunció que el INE criticó el trabajo del propio instituto.

Dijo textualmente que estamos ante el escenario perfecto para una elección cuestionada, que se le han cortado recursos al INE de manera irresponsable, que ha habido contrataciones y despidos arbitrarios, que no se han corregido las reglas electorales, que persisten interrogantes graves, como el de qué hacer con las boletas planchadas.

En otras palabras, creo que es la primera vez en la historia que el propio INE está cuestionando sus propias capacidades para garantizar una elección justa.

Es bien difícil pedirle a la gente que confíe si ni los propios consejeros del INE pueden dar certeza de su trabajo.
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