Jun 25, 2026 · 59 min · 10 segments
**Gina Jaramillo, Carol H. Solís, Brenda Peña y Paola Rojas** conversan sobre el Mundial 2026 y cómo la pasión por el futbol convive con temas que siguen marcando la agenda pública. Desde la polémica…
Paola RojasHostCarol H. SolísHost
Gina JaramilloHost
Pues si les parece, iniciamos con el mundial, que definitivamente llegó la fiesta.

Sentíamos que nunca íbamos a identificarnos con el mundial y pasó todo lo contrario.
Sí, claro, todo lo que ya dijimos, ¿no? Las fallas en infraestructura, el pintar y luego despintar, el que sean inalcanzables, impagables, obscenamente caros los boletos y las transmisiones.
Pero qué delicia que a pesar de que, eh, la FIFA, pues sí, es, eh, un animal voraz que se lo devora todo, ¿no? Eh, y que es ejemplo de muchas cosas que repudio, pues ni con eso nos quitan la alegría de festejar.
Y somos una afición deliciosa, divertida, amigable, amorosa y las personas de los países que nos han visitado así lo suscriben.
Me contaba un amigo que iba al partido, a uno de estos partidos que han sido en el Estadio Azteca y decía: "Es que los mexicanos somos a toda madre.
Nos subimos al transporte y un chavo que iba al mismo estadio no traía la tarjeta o no tenía saldo y su tarjeta no pasaba.
Le pasaron la tarjeta para que él pudiera subir y trasladarse, y terminaron siendo-
Oye, pero aparte, me, me encanta mucho esta emoción de reconocernos en la, en el color de la camiseta, de, eh, reconocernos y de olvidarnos por noventa minutos de las cosas que nos pueden estar pasando fuera del estadio o fuera de, de tu casa donde estás pausando un momento para unirte y entretenerte, disfrutar, gozar y también agradecer, vivir un momento que también es histórico para nosotros, ¿no?

Hace unos días, Jorge Valdano, el gran Jorge Valdano, hablaba del festejo callejero, que es muy interesante lo que él aporta porque habla de justamente esta división, Paola.

Sabemos perfectamente quién está en los estadios, quién puede pagar, quién tiene acceso, pero el festejo callejero, y lo cito, dice: "Por el precio de las entradas, la gente trabajadora no tiene acceso a los estadios, pero sí tiene derecho a la alegría y por eso sale a las calles a festejar el triunfo de su equipo".

Y esta reflexión me gusta, me gusta mucho porque es entonces donde puedes entender toda esta algarabía y el derecho a la felicidad, al ocio, a pasarla bien, a divertirse.
Merecemos, no es que le demos la espalda a lo que sucede y si alguien ha sido, pues muy incisiva, incluso en sus redes sociales, en decir: "Pero está pasando esto, pero ¿cómo puede ser?" Me parece que también necesitamos un respiro.

Pues si les parece, iniciamos con el mundial, que definitivamente llegó la fiesta.

Sentíamos que nunca íbamos a identificarnos con el mundial y pasó todo lo contrario.
Sí, claro, todo lo que ya dijimos, ¿no? Las fallas en infraestructura, el pintar y luego despintar, el que sean inalcanzables, impagables, obscenamente caros los boletos y las transmisiones.
Pero qué delicia que a pesar de que, eh, la FIFA, pues sí, es, eh, un animal voraz que se lo devora todo, ¿no? Eh, y que es ejemplo de muchas cosas que repudio, pues ni con eso nos quitan la alegría de festejar.
Y somos una afición deliciosa, divertida, amigable, amorosa y las personas de los países que nos han visitado así lo suscriben.
Me contaba un amigo que iba al partido, a uno de estos partidos que han sido en el Estadio Azteca y decía: "Es que los mexicanos somos a toda madre.
Nos subimos al transporte y un chavo que iba al mismo estadio no traía la tarjeta o no tenía saldo y su tarjeta no pasaba.
Le pasaron la tarjeta para que él pudiera subir y trasladarse, y terminaron siendo-
Oye, pero aparte, me, me encanta mucho esta emoción de reconocernos en la, en el color de la camiseta, de, eh, reconocernos y de olvidarnos por noventa minutos de las cosas que nos pueden estar pasando fuera del estadio o fuera de, de tu casa donde estás pausando un momento para unirte y entretenerte, disfrutar, gozar y también agradecer, vivir un momento que también es histórico para nosotros, ¿no?

Hace unos días, Jorge Valdano, el gran Jorge Valdano, hablaba del festejo callejero, que es muy interesante lo que él aporta porque habla de justamente esta división, Paola.

Sabemos perfectamente quién está en los estadios, quién puede pagar, quién tiene acceso, pero el festejo callejero, y lo cito, dice: "Por el precio de las entradas, la gente trabajadora no tiene acceso a los estadios, pero sí tiene derecho a la alegría y por eso sale a las calles a festejar el triunfo de su equipo".

Y esta reflexión me gusta, me gusta mucho porque es entonces donde puedes entender toda esta algarabía y el derecho a la felicidad, al ocio, a pasarla bien, a divertirse.
Merecemos, no es que le demos la espalda a lo que sucede y si alguien ha sido, pues muy incisiva, incluso en sus redes sociales, en decir: "Pero está pasando esto, pero ¿cómo puede ser?" Me parece que también necesitamos un respiro.
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