Aug 10, 2026 · 2 hr · 21 segments
Mi invitada de hoy es Marcela Escalera @marcelaescaleraoficial y hoy vamos a hablar del reto más difícil que he enfrentado en mi vida. No es…
Marcela EscaleraGuestOso TravaHost
Fíjate, creo que te podría hablar de dos, porque uno es mi parte profesional y otro en mi parte personal.

En mi vida personal, bueno, pasó el tiempo, yo me casé, este, tuve a mis hijos y yo venía como de este lugar de una buena mamá, es la que los duerme a las siete de la noche, los baña, ¿no? Los tiene como estructuraditos, hay que tener una rutina, hay que tenerlos en deporte.

Pero algo en mi interior, Oso, a mí me decía que no era lo que yo quería, ¿no? Que no estaba...

A pesar de que me sentaba todos los días con papás, como estamos sentados ahorita, yo hacía evaluaciones psicopedagógicas para niños y jóvenes con problemas de aprendizaje emocionales, de conducta, de déficit de atención, y lo que yo hacía era acompañar a los papás para tomar decisiones y que tomaran terapias.

Y en-- un día estaba yo en una cita con unos papás y estábamos hablando de un niño en un caso bastante complejo, pero que en el reporte yo veía que no había tanta complejidad.

Y volteé y me di cuenta y dije: «Pero el tema tiene que ver con los papás», ¿no? Y todos estamos como señalando al niño y estamos señalando que hay que cambiarlo y que hay que llevarlo a terapia, cuando el movimiento real que va a dar resultado tiene que ver con los papás, ¿no? Y como que ahí empecé yo a cuestionarme el poner toda la mirada en hay que cambiar al niño y voltear la mirada y decir: «¿Qué podemos hacer los papás? ¿A dónde nos podemos mover los papás? ¿Qué necesitan?».
¿Qué estabas, qué estabas viendo en esos papás que te hizo voltear de cabeza toda tu filosofía?

O sea, este era un niño que tenía algunas dificultades y las estaba compensando, pero ellos estaban como queriendo-- yo te ma-- te voy a poner un ejemplo, es como si me hubieran traído un cactus para que yo hiciera una evaluación y ellos querían que fuera un roble, porque los otros hermanos eran superdeportistas, a todos les fascinaba ir a un lugar cerca de la Ciudad de México a pasar los fines de semana y la pasaban increíble.

A él le gustaba ir al boliche, no le gustaba ir a ese lugar donde además sembraban cosas y él como que se aguacala con la tierra, ¿no? Y tú escuchabas la historia de los papás y era paradisíaco, son plan padrísimo, ¿no? Se iban a este lugar y la pasaban increíble.

Y este niño no. Entonces, los papás como que volteaban y decían: «Pues como que no pertenece».

Pero yo me di cuenta que el movimiento tenía que ser en que estos papás pudieran ver a su hijo desde otro lugar y vieran que un cactus es perfecto, que qué padre que tuvieran otros tres robles, lo cual era maravilloso, pero ese era un cactus y necesitaba algo diferente.

Hoy te lo puedo poner en palabras, ajá, porque hoy ya lo entiendo, pero en ese momento fue una intuición, una sensación mía en donde dije: «Sí, hacer valoraciones es importantísimo porque nos da un mapa, pero tiene que involucrar también un movimiento de los papás».

No puedes solo señalar al niño como él tiene déficit de atención, él tiene un problema de aprendizaje, él tiene dislexia, ella no, porque entonces perdemos de vista el nido donde ese niño realmente está madurando y, pues yo siento que evitamos que florezca.

Una cosa es darle los recursos que necesita trabajar con sus áreas de oportunidad, ¿no? Prepararlo para el mundo, pero otra es quererlo cambiar.

Fíjate, creo que te podría hablar de dos, porque uno es mi parte profesional y otro en mi parte personal.

En mi vida personal, bueno, pasó el tiempo, yo me casé, este, tuve a mis hijos y yo venía como de este lugar de una buena mamá, es la que los duerme a las siete de la noche, los baña, ¿no? Los tiene como estructuraditos, hay que tener una rutina, hay que tenerlos en deporte.

Pero algo en mi interior, Oso, a mí me decía que no era lo que yo quería, ¿no? Que no estaba...

A pesar de que me sentaba todos los días con papás, como estamos sentados ahorita, yo hacía evaluaciones psicopedagógicas para niños y jóvenes con problemas de aprendizaje emocionales, de conducta, de déficit de atención, y lo que yo hacía era acompañar a los papás para tomar decisiones y que tomaran terapias.

Y en-- un día estaba yo en una cita con unos papás y estábamos hablando de un niño en un caso bastante complejo, pero que en el reporte yo veía que no había tanta complejidad.

Y volteé y me di cuenta y dije: «Pero el tema tiene que ver con los papás», ¿no? Y todos estamos como señalando al niño y estamos señalando que hay que cambiarlo y que hay que llevarlo a terapia, cuando el movimiento real que va a dar resultado tiene que ver con los papás, ¿no? Y como que ahí empecé yo a cuestionarme el poner toda la mirada en hay que cambiar al niño y voltear la mirada y decir: «¿Qué podemos hacer los papás? ¿A dónde nos podemos mover los papás? ¿Qué necesitan?».
¿Qué estabas, qué estabas viendo en esos papás que te hizo voltear de cabeza toda tu filosofía?

O sea, este era un niño que tenía algunas dificultades y las estaba compensando, pero ellos estaban como queriendo-- yo te ma-- te voy a poner un ejemplo, es como si me hubieran traído un cactus para que yo hiciera una evaluación y ellos querían que fuera un roble, porque los otros hermanos eran superdeportistas, a todos les fascinaba ir a un lugar cerca de la Ciudad de México a pasar los fines de semana y la pasaban increíble.

A él le gustaba ir al boliche, no le gustaba ir a ese lugar donde además sembraban cosas y él como que se aguacala con la tierra, ¿no? Y tú escuchabas la historia de los papás y era paradisíaco, son plan padrísimo, ¿no? Se iban a este lugar y la pasaban increíble.

Y este niño no. Entonces, los papás como que volteaban y decían: «Pues como que no pertenece».

Pero yo me di cuenta que el movimiento tenía que ser en que estos papás pudieran ver a su hijo desde otro lugar y vieran que un cactus es perfecto, que qué padre que tuvieran otros tres robles, lo cual era maravilloso, pero ese era un cactus y necesitaba algo diferente.

Hoy te lo puedo poner en palabras, ajá, porque hoy ya lo entiendo, pero en ese momento fue una intuición, una sensación mía en donde dije: «Sí, hacer valoraciones es importantísimo porque nos da un mapa, pero tiene que involucrar también un movimiento de los papás».

No puedes solo señalar al niño como él tiene déficit de atención, él tiene un problema de aprendizaje, él tiene dislexia, ella no, porque entonces perdemos de vista el nido donde ese niño realmente está madurando y, pues yo siento que evitamos que florezca.

Una cosa es darle los recursos que necesita trabajar con sus áreas de oportunidad, ¿no? Prepararlo para el mundo, pero otra es quererlo cambiar.
The rest of this transcript — segmented and speaker-labeled, so you land on the exact moment something was said
Search every transcript — by keyword, by phrase, or by meaning, across every show Radar indexes
Trends — what is surging across podcasts, measured against its own baseline
Alerts — when a name you follow appears in a newly indexed episode
No account is needed to search Radar.