Sep 24, 2026 · 3 hr 1 min · 30 segments
Adela Micha analiza el hallazgo de 1,600 dientes de leche en una fosa clandestina en Michoacán y la muerte de cinco bebés en el IMSS de Durango. Óscar Balderas comparte detalles sobre el escalofriante…
Roberto Gil ZuarthPanelist
Óscar BalderasGuest
Rosario RoblesPanelist
Adela MichaHost
Arturo Maximiliano GarcíaPanelistJuan Carlos Díaz Murrieta
Lupita Tomás
Jonathan Padilla
Tenoch HuertaGuest
Ignacio MendívilFabs
Daniel Ibáñezspeaker_35
De verdad, ¿qué tan mal tiene que estar alguien para atentar contra la vida de un bebé? ¿Qué se necesita tener en la cabeza para cometer un crimen así? Piénsenlo por un momento, piénsenlo un poco.

Es un delito que atenta contra la vida, contra la sociedad y me atrevo a decirlo, contra la naturaleza misma.

Todos, todos coincidimos en que lo más terrible del multihomicidio del tecladista, de Camilo Séptimo y de su familia, fue el hecho de que atentaran contra su hija pequeñita, porque nadie, de verdad nadie puede comprender ni mucho menos justificar jamás algo así.

El infanticidio, para mí, al menos para mí, es de verdad el peor, el peor de los delitos, el crimen más imperdonable, el más incomprensible, porque un niño, un niño nunca tiene la culpa de nada, no es culpable de nada y nunca, además, supone amenaza alguna.

Yo les doy, les doy un segundo para que lo piensen, porque les tengo ahora otra pregunta igual o peor de desgarradora.

¿Qué se necesita para asesinar no a uno, sino a dos o a tres o a cuatro? Y voy a ir un poco más allá.

¿Qué se necesita para atentar contra la vida de decenas o incluso cientos de niñas y de niños? ¿Quién puede ser capaz de cometer un homicidio tan, tan atroz? ¿Y qué nos dice eso de una sociedad donde algo así es posible? ¿Qué persona o qué organización criminal puede estar lo suficientemente enferma para lesionar o incluso quitarle la vida a decenas o, insisto, tal vez a cientos de pequeñitas y pequeñitos? ¿Quién puede ser el responsable detrás de algo así? Por desgracia, ninguna de las preguntas que yo acabo de hacerles es una pregunta retórica, ni mucho menos tristemente hipotética.

No es una pregunta sacada de nuestras peores pesadillas y no es una pregunta sacada de la historia lejana como Esparta o la Segunda Guerra Mundial.

No, no, no. Por desgracia, es una pregunta real, tangible, concreta, que hoy, hoy tienen que responder las autoridades de México, la Fiscalía General de la República.

Como casi siempre en nuestro país, la tragedia ocurrió en Michoacán, la tierra de los granadazos, del asesinato contra Carlos Manso, de las extorsiones a limoneros y aguacateros.

El periodista y nuestro colaborador Óscar Calderas dio a conocer recientemente del hallazgo de lo que podría ser la peor fosa clandestina que se haya encontrado jamás en la historia de este país.

Lo encontraron integrantes del grupo de madres y personas buscadoras llamado Buscando Cuerpos en Todo México.

Y miren, al principio parecía una fosa clandestina de estas normales, si se puede decir la expresión, si podemos considerar normal la existencia misma de una fosa clandestina.

Pero de pronto encontraron algo que los extremos-- estremeció: un colmillo de leche, es decir, el diente de una niña o de un niño pequeño que todavía no cambiaba de dentadura.

Y este primer hallazgo ocurrió en el 2021 y desde entonces han seguido cavando y han seguido removiendo la tierra y han seguido desenterrando.

Yo no sé si sea crimen organizado, terrorismo, salvajismo O la peor de las pesadillas.

De verdad, ¿qué tan mal tiene que estar alguien para atentar contra la vida de un bebé? ¿Qué se necesita tener en la cabeza para cometer un crimen así? Piénsenlo por un momento, piénsenlo un poco.

Es un delito que atenta contra la vida, contra la sociedad y me atrevo a decirlo, contra la naturaleza misma.

Todos, todos coincidimos en que lo más terrible del multihomicidio del tecladista, de Camilo Séptimo y de su familia, fue el hecho de que atentaran contra su hija pequeñita, porque nadie, de verdad nadie puede comprender ni mucho menos justificar jamás algo así.

El infanticidio, para mí, al menos para mí, es de verdad el peor, el peor de los delitos, el crimen más imperdonable, el más incomprensible, porque un niño, un niño nunca tiene la culpa de nada, no es culpable de nada y nunca, además, supone amenaza alguna.

Yo les doy, les doy un segundo para que lo piensen, porque les tengo ahora otra pregunta igual o peor de desgarradora.

¿Qué se necesita para asesinar no a uno, sino a dos o a tres o a cuatro? Y voy a ir un poco más allá.

¿Qué se necesita para atentar contra la vida de decenas o incluso cientos de niñas y de niños? ¿Quién puede ser capaz de cometer un homicidio tan, tan atroz? ¿Y qué nos dice eso de una sociedad donde algo así es posible? ¿Qué persona o qué organización criminal puede estar lo suficientemente enferma para lesionar o incluso quitarle la vida a decenas o, insisto, tal vez a cientos de pequeñitas y pequeñitos? ¿Quién puede ser el responsable detrás de algo así? Por desgracia, ninguna de las preguntas que yo acabo de hacerles es una pregunta retórica, ni mucho menos tristemente hipotética.

No es una pregunta sacada de nuestras peores pesadillas y no es una pregunta sacada de la historia lejana como Esparta o la Segunda Guerra Mundial.

No, no, no. Por desgracia, es una pregunta real, tangible, concreta, que hoy, hoy tienen que responder las autoridades de México, la Fiscalía General de la República.

Como casi siempre en nuestro país, la tragedia ocurrió en Michoacán, la tierra de los granadazos, del asesinato contra Carlos Manso, de las extorsiones a limoneros y aguacateros.

El periodista y nuestro colaborador Óscar Calderas dio a conocer recientemente del hallazgo de lo que podría ser la peor fosa clandestina que se haya encontrado jamás en la historia de este país.

Lo encontraron integrantes del grupo de madres y personas buscadoras llamado Buscando Cuerpos en Todo México.

Y miren, al principio parecía una fosa clandestina de estas normales, si se puede decir la expresión, si podemos considerar normal la existencia misma de una fosa clandestina.

Pero de pronto encontraron algo que los extremos-- estremeció: un colmillo de leche, es decir, el diente de una niña o de un niño pequeño que todavía no cambiaba de dentadura.

Y este primer hallazgo ocurrió en el 2021 y desde entonces han seguido cavando y han seguido removiendo la tierra y han seguido desenterrando.

Yo no sé si sea crimen organizado, terrorismo, salvajismo O la peor de las pesadillas.
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