Por envidia del demonio entró la muerte en el mundo y también todos los otros males.
Por eso hay que aprender cómo es que él nos tienta, cómo él nos quiere desviar del camino del Señor para poder decir no a sus tentaciones.
Después de aquello, no ha dejado un punto de acometer a los hijos de Adán y de tenderles lazos.
Y aunque luego de la venida del Señor al mundo y de su triunfo sobre Satanás ha quedado harto menguado el podería de éste, no por eso deja de ser verdad que hemos de pelear no sólo contra la carne y la sangre, sino también contra el poder de las tinieblas y contra los espíritus malos.
Nuestra lucha no es contra carne ni sangre, sino es contra los rectores de este mundo, de estas tinieblas.
Estamos en medio de una guerra espiritual, una guerra que es por nuestra salvación.
Lo que está en juego es el destino eterno de las almas, de tu alma, de mi alma y del alma de todos los seres humanos que habitamos en esta tierra.
O estamos con Cristo que nos quiere salvar o estamos con el demonio que nos quiere condenar.
Hemos estado hablando de la carne como enemigo del alma, luego hablamos del mundo como enemigo del alma y ahora estamos hablando del demonio.
Por envidia del demonio entró la muerte en el mundo y también todos los otros males.
Por eso hay que aprender cómo es que él nos tienta, cómo él nos quiere desviar del camino del Señor para poder decir no a sus tentaciones.
Después de aquello, no ha dejado un punto de acometer a los hijos de Adán y de tenderles lazos.
Y aunque luego de la venida del Señor al mundo y de su triunfo sobre Satanás ha quedado harto menguado el podería de éste, no por eso deja de ser verdad que hemos de pelear no sólo contra la carne y la sangre, sino también contra el poder de las tinieblas y contra los espíritus malos.
Nuestra lucha no es contra carne ni sangre, sino es contra los rectores de este mundo, de estas tinieblas.
Estamos en medio de una guerra espiritual, una guerra que es por nuestra salvación.
Lo que está en juego es el destino eterno de las almas, de tu alma, de mi alma y del alma de todos los seres humanos que habitamos en esta tierra.
O estamos con Cristo que nos quiere salvar o estamos con el demonio que nos quiere condenar.
Hemos estado hablando de la carne como enemigo del alma, luego hablamos del mundo como enemigo del alma y ahora estamos hablando del demonio.
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