Sep 24, 2026 · 20 min · 6 segments
El huracán Polo mantiene la categoría 5 y registra vientos máximos sostenidos de 260 kilómetros por hora, con rachas de hasta 280 kilómetros por hora, informó Fabián Vázquez Romaña, coordinador…
Carmen AristeguiHost
Fabián Vázquez RomañaGuest
Pero déjeme contarle también sobre esta visita del presidente de China a, a los Estados Unidos.

Estamos hablando de que el presidente Donald Trump desplegó ayer, pues alfombra roja, literalmente, para recibir con todos los honores a su so-- a su homólogo chino, Xi Jinping, en esta primera visita de Estado a Washington en más de diez años.

Llegaron unas personas para des-para desenrollar la alfombra roja, como estamos viendo en las imágenes que Reuters ha captado y que está compartiendo, pues, eh, con medios de comunicación como este, cosa que les apreciamos muchísimo.

Así que ahí están los encargados de desenrollar la alfombra roja para recibir al presidente de los Estados Unidos.

Nada habitual en Estados Unidos reflejó la importancia que la Casa Blanca le concede a la visita del líder chino, con quien Donald Trump apuesta por la sintonía personal para aliviar las tensiones entre estas dos potencias del mundo.

El avión de Xi aterrizó a las diecisiete cuarenta horas, eh, local, a bordo de un avión de Air China o China en la base militar de Andrews, a las afueras de Washington, y descendió de la aeronave junto a su esposa Peng Liyuan, para encontrarse con Donald Trump y Melania Trump, la esposa del presidente.

El, eh, presidente estadounidense recibió personalmente a su invitado al pie de la escalerilla con un gesto, como digo, poco habitual para un jefe de Estado extranjero, antes de que ambos escucharan los himnos nacionales y pasaran revista a una formación militar.

La ceremonia incluyó, además, el sobrevuelo de dos bombarderos B1, B1, cuyo ruido ensordecedor provocó una mueca de Donald Trump mientras Xi permanecía impasible, aunque sí en algún momento miró hacia el cielo para ver pasar esos bombarderos.

Con este despliegue, Donald Trump quiso corresponder a los honores con los que Xi lo agasajó durante su último encuentro, celebrado en mayo pasado en Pekín.

La de esta semana es la primera visita de Estado de Xi a Washington desde 2015, cuando fue recibido por el entonces presidente Barack Obama, y supone el tercer encuentro presencial entre ambos mandatarios desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.

La jornada central será este jueves, cuando Donald Trump y Xi se reunirán en la Casa Blanca y participarán en una ceremonia formal de bienvenida, seguida de una cena de Estado en la residencia presidencial.

El objetivo es rebajar las tensiones en una relación marcada por disputas comerciales, una guerra comercial que empezó Estados Unidos y que respondió China, además de las disputas tecnológicas y geopolíticas: aranceles, tierras raras, hasta la guerra con Irán y el tema Taiwán y la carrera de-- y la carrera por la inteligencia artificial.

Este tema de la inteligencia artificial, desde luego entre Estados Unidos y China, es de enorme importancia para ellos y para el mundo.

Y bueno, pues aunque no se esperan grandes acuerdos necesariamente, ambos líderes tendrán previsiblemente de-- bueno, ten-tendrán previsiblemente, pues un tono cordial entre los mandatarios, eh, que estará en sintonía con sus anteriores encuentros y mantener abiertos los canales de diálogo en esta relación cada vez más definida por la competencia estratégica.

La tregua comercial, que expiraba en noviembre, fue extendida este miércoles hasta el 10 de enero, según anunció el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, tras reunirse con el viceprimer ministro chino He Lifeng en víspera del encuentro entre Trump y Xi.

También estarán sobre la mesa las tierras raras y otros minerales críticos esenciales para las industrias tecnológica, energética y de defensa, y en los que China mantiene una posición dominante, algo que inquieta a Washington, obviamente.

Donald Trump llega a la cita con Xi en una posición más frágil que en mayo, con la guerra de Irán estancada y el riesgo de que el conflicto pase factura a los republicanos de cara a las elecciones legislativas de medio mandato en noviembre.


Pero déjeme contarle también sobre esta visita del presidente de China a, a los Estados Unidos.

Estamos hablando de que el presidente Donald Trump desplegó ayer, pues alfombra roja, literalmente, para recibir con todos los honores a su so-- a su homólogo chino, Xi Jinping, en esta primera visita de Estado a Washington en más de diez años.

Llegaron unas personas para des-para desenrollar la alfombra roja, como estamos viendo en las imágenes que Reuters ha captado y que está compartiendo, pues, eh, con medios de comunicación como este, cosa que les apreciamos muchísimo.

Así que ahí están los encargados de desenrollar la alfombra roja para recibir al presidente de los Estados Unidos.

Nada habitual en Estados Unidos reflejó la importancia que la Casa Blanca le concede a la visita del líder chino, con quien Donald Trump apuesta por la sintonía personal para aliviar las tensiones entre estas dos potencias del mundo.

El avión de Xi aterrizó a las diecisiete cuarenta horas, eh, local, a bordo de un avión de Air China o China en la base militar de Andrews, a las afueras de Washington, y descendió de la aeronave junto a su esposa Peng Liyuan, para encontrarse con Donald Trump y Melania Trump, la esposa del presidente.

El, eh, presidente estadounidense recibió personalmente a su invitado al pie de la escalerilla con un gesto, como digo, poco habitual para un jefe de Estado extranjero, antes de que ambos escucharan los himnos nacionales y pasaran revista a una formación militar.

La ceremonia incluyó, además, el sobrevuelo de dos bombarderos B1, B1, cuyo ruido ensordecedor provocó una mueca de Donald Trump mientras Xi permanecía impasible, aunque sí en algún momento miró hacia el cielo para ver pasar esos bombarderos.

Con este despliegue, Donald Trump quiso corresponder a los honores con los que Xi lo agasajó durante su último encuentro, celebrado en mayo pasado en Pekín.

La de esta semana es la primera visita de Estado de Xi a Washington desde 2015, cuando fue recibido por el entonces presidente Barack Obama, y supone el tercer encuentro presencial entre ambos mandatarios desde el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.

La jornada central será este jueves, cuando Donald Trump y Xi se reunirán en la Casa Blanca y participarán en una ceremonia formal de bienvenida, seguida de una cena de Estado en la residencia presidencial.

El objetivo es rebajar las tensiones en una relación marcada por disputas comerciales, una guerra comercial que empezó Estados Unidos y que respondió China, además de las disputas tecnológicas y geopolíticas: aranceles, tierras raras, hasta la guerra con Irán y el tema Taiwán y la carrera de-- y la carrera por la inteligencia artificial.

Este tema de la inteligencia artificial, desde luego entre Estados Unidos y China, es de enorme importancia para ellos y para el mundo.

Y bueno, pues aunque no se esperan grandes acuerdos necesariamente, ambos líderes tendrán previsiblemente de-- bueno, ten-tendrán previsiblemente, pues un tono cordial entre los mandatarios, eh, que estará en sintonía con sus anteriores encuentros y mantener abiertos los canales de diálogo en esta relación cada vez más definida por la competencia estratégica.

La tregua comercial, que expiraba en noviembre, fue extendida este miércoles hasta el 10 de enero, según anunció el secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, tras reunirse con el viceprimer ministro chino He Lifeng en víspera del encuentro entre Trump y Xi.

También estarán sobre la mesa las tierras raras y otros minerales críticos esenciales para las industrias tecnológica, energética y de defensa, y en los que China mantiene una posición dominante, algo que inquieta a Washington, obviamente.

Donald Trump llega a la cita con Xi en una posición más frágil que en mayo, con la guerra de Irán estancada y el riesgo de que el conflicto pase factura a los republicanos de cara a las elecciones legislativas de medio mandato en noviembre.

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