Food Addicts In Recovery Anonymous
Jul 15, 2026 · 28 min · 13 segments
Esta grabación presenta la historia de una mujer nacida en San José, Costa Rica, miembro de Food Addicts in Recovery Anonymous (FA), que cuenta cómo una infancia llena de amor y abundancia de comida…
Eh, soy la hija número ocho de nueve hijos [chasquido de lengua] y una de las cosas que más recuerdo era el amor y, y la, el amor entre mis padres y, y el, la cantidad de, de comida que siempre había disponible.
Eh, mi papá trabajaba muy duro para, para nueve hijos, pero siempre había suficiente para, para todos.
En las mañanas teníamos que correr porque eran seis hombres y tres mujeres, y los hombres comen mucho.
Entonces, teníamos que, que ir a desayunar porque si no los hombres se comían todo el time, ¿verdad? Pero además de eso, recuerdo una niñez bastante feliz.
Ah, lo que pasó dramático fue que mi papá murió cuando yo tenía ocho años.
Y en ese momento mi hermano estaba trabajando en Ohio y, y entonces él, al encontrarse el mayor de nueve hijos, sentía que tenía, era responsable por nosotros.
Entonces, a los varones empezó a, a traerlos a Florida durante el invierno para, para que trabajaran y poder regresar a Costa Rica a estudiar el, el resto del año, en el año lectivo.
Llegó el momento en que algunos de los muchachos se quisieron quedar aquí a trabajar.
Entonces, eh, nos trajo a los menores, a un hermano mayor que, que yo y a mí, nos trajo a Florida a vivir y el shock, ah, [chasquido de lengua] fue bastante, bastante duro para mí, porque aunque era un poco desordenada y, y no tenía muchos, mucha disciplina ni hábitos de estudio, pero en español y en, y en la escuela donde yo iba, yo me sentía parte del grupo, no me sentía tonta, no me sentía menos que.
Y cuando llegué a Florida resulta que, eh, digamos que nadie quería tomar el tiempo de enseñarme.
Recuerdo pedirle a un profesor de Matemáticas que me explicara una ecuación y él se rió y me dijo que no, que yo no entendía esas cosas.
Y entonces me mandaban a la biblioteca donde yo pasaba todo el día, todo el día haciendo nada en las bibliotecas.
Tenía que tomar una clase de español, entonces ahí sí me defendía, obviamente, pero pasaba todo el día, más que todo, eh, en las bibliotecas.
Y, y, y aprendí.
Había un señor que donaba su tiempo y nos, me estaba enseñando ing-inglés y él me introdujo a la literatura, aunque yo siento que quien realmente me introdujo a la literatura fue, eh, una profesora en Co-- que, que nos leía La cabe, La cabe, La cabaña del tío Tom, ah, que es, ah, que es un libro, pues en ese entonces era famoso.
Entonces, resulta que vinimos aquí a, a, a, a Florida o a Estados Unidos y, y, y iba tan mal preparada de, de junior high o de la escuela media a, a la, a la secundaria, que cuando llegué a secundaria no tenía la, las bases en Matemáticas, geo-, eh, Geografía, eh, Geometría para, para estar al nivel de los otros estudiantes.
Eh, soy la hija número ocho de nueve hijos [chasquido de lengua] y una de las cosas que más recuerdo era el amor y, y la, el amor entre mis padres y, y el, la cantidad de, de comida que siempre había disponible.
Eh, mi papá trabajaba muy duro para, para nueve hijos, pero siempre había suficiente para, para todos.
En las mañanas teníamos que correr porque eran seis hombres y tres mujeres, y los hombres comen mucho.
Entonces, teníamos que, que ir a desayunar porque si no los hombres se comían todo el time, ¿verdad? Pero además de eso, recuerdo una niñez bastante feliz.
Ah, lo que pasó dramático fue que mi papá murió cuando yo tenía ocho años.
Y en ese momento mi hermano estaba trabajando en Ohio y, y entonces él, al encontrarse el mayor de nueve hijos, sentía que tenía, era responsable por nosotros.
Entonces, a los varones empezó a, a traerlos a Florida durante el invierno para, para que trabajaran y poder regresar a Costa Rica a estudiar el, el resto del año, en el año lectivo.
Llegó el momento en que algunos de los muchachos se quisieron quedar aquí a trabajar.
Entonces, eh, nos trajo a los menores, a un hermano mayor que, que yo y a mí, nos trajo a Florida a vivir y el shock, ah, [chasquido de lengua] fue bastante, bastante duro para mí, porque aunque era un poco desordenada y, y no tenía muchos, mucha disciplina ni hábitos de estudio, pero en español y en, y en la escuela donde yo iba, yo me sentía parte del grupo, no me sentía tonta, no me sentía menos que.
Y cuando llegué a Florida resulta que, eh, digamos que nadie quería tomar el tiempo de enseñarme.
Recuerdo pedirle a un profesor de Matemáticas que me explicara una ecuación y él se rió y me dijo que no, que yo no entendía esas cosas.
Y entonces me mandaban a la biblioteca donde yo pasaba todo el día, todo el día haciendo nada en las bibliotecas.
Tenía que tomar una clase de español, entonces ahí sí me defendía, obviamente, pero pasaba todo el día, más que todo, eh, en las bibliotecas.
Y, y, y aprendí.
Había un señor que donaba su tiempo y nos, me estaba enseñando ing-inglés y él me introdujo a la literatura, aunque yo siento que quien realmente me introdujo a la literatura fue, eh, una profesora en Co-- que, que nos leía La cabe, La cabe, La cabaña del tío Tom, ah, que es, ah, que es un libro, pues en ese entonces era famoso.
Entonces, resulta que vinimos aquí a, a, a, a Florida o a Estados Unidos y, y, y iba tan mal preparada de, de junior high o de la escuela media a, a la, a la secundaria, que cuando llegué a secundaria no tenía la, las bases en Matemáticas, geo-, eh, Geografía, eh, Geometría para, para estar al nivel de los otros estudiantes.
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