Pues tengo, tengo un amigo que precisamente no es sepulturero ni tampoco trabaja en un cementerio, pero él tuvo una experiencia paranormal que lo siguió durante varios años, pero esta experiencia se origina precisamente en un cementerio.
Okey.
Mi amigo se llama Antonio.
Voy a omiti-- voy a omitir el apellido porque él ya contó esto en otro proyecto, pero cuando lo contamos como que se sintió un poquito exhibido y me pidió que por favor, pues bajara el episodio.
No lo bajamos, pero, pero tratamos de eliminar ahí ciertos, ciertos datos que había dado, ¿no? Resulta que cuando él era un poco más joven, pues como, como lo somos todos a esa edad, teníamos la locura o las ganas de hacer cosas que no están bien para los ojos de las demás personas.
Ajá.
Y él tenía un grupo de amigos con los que salía de fiesta y de repente, pues ya sabes, una noche entre unos alcoholes, pues se embriagan un poquito de más y deciden irse al panteón municipal de la ciudad de Córdoba, Veracruz.
Mhm.
Para este tiempo, ese panteón no estaba bardeado.
Tú podías cruzar en la noche directamente por en medio del panteón para llegar a otra colonia.
El panteón está en la colonia Buenavista y me parece que la colonia de atrás se llama Independencia.
Y ellos se fueron, se fueron justamente en un coche.
Eran grupo de hombres y mujeres y se pararon en medio del panteón.
Cuando estaban en medio del panteón, una de esas chicas empieza a hacer un reto.
Y a él le gustaba mucho esta chica.
Y la chica le dice: "Yo te doy un beso si tú vas y tocas aquel árbol que está allá", que estaba como a unos 15 metros.
Ajá.
"Y tú gritas: 'Demonio, ven a mí'".
Entonces, Antonio, con tal de ganarse el beso de esta chica, pues sí decide bajarse del coche e ir solito, justamente a donde estaba ese árbol.
Llegando al árbol, grita: "Demonio, ven a mí.
Demonio, ven a mí.
Y yo soy supersticioso y no lo voy a repetir por tercera vez".
[risas]
Entonces, lo repitió por tercera vez y dice que en ese momento las luces del coche se apagaron y él simplemente escuchó un zumbido.
Ese zumbido no sabe cuánto duró.
Pues tengo, tengo un amigo que precisamente no es sepulturero ni tampoco trabaja en un cementerio, pero él tuvo una experiencia paranormal que lo siguió durante varios años, pero esta experiencia se origina precisamente en un cementerio.
Okey.
Mi amigo se llama Antonio.
Voy a omiti-- voy a omitir el apellido porque él ya contó esto en otro proyecto, pero cuando lo contamos como que se sintió un poquito exhibido y me pidió que por favor, pues bajara el episodio.
No lo bajamos, pero, pero tratamos de eliminar ahí ciertos, ciertos datos que había dado, ¿no? Resulta que cuando él era un poco más joven, pues como, como lo somos todos a esa edad, teníamos la locura o las ganas de hacer cosas que no están bien para los ojos de las demás personas.
Ajá.
Y él tenía un grupo de amigos con los que salía de fiesta y de repente, pues ya sabes, una noche entre unos alcoholes, pues se embriagan un poquito de más y deciden irse al panteón municipal de la ciudad de Córdoba, Veracruz.
Mhm.
Para este tiempo, ese panteón no estaba bardeado.
Tú podías cruzar en la noche directamente por en medio del panteón para llegar a otra colonia.
El panteón está en la colonia Buenavista y me parece que la colonia de atrás se llama Independencia.
Y ellos se fueron, se fueron justamente en un coche.
Eran grupo de hombres y mujeres y se pararon en medio del panteón.
Cuando estaban en medio del panteón, una de esas chicas empieza a hacer un reto.
Y a él le gustaba mucho esta chica.
Y la chica le dice: "Yo te doy un beso si tú vas y tocas aquel árbol que está allá", que estaba como a unos 15 metros.
Ajá.
"Y tú gritas: 'Demonio, ven a mí'".
Entonces, Antonio, con tal de ganarse el beso de esta chica, pues sí decide bajarse del coche e ir solito, justamente a donde estaba ese árbol.
Llegando al árbol, grita: "Demonio, ven a mí.
Demonio, ven a mí.
Y yo soy supersticioso y no lo voy a repetir por tercera vez".
[risas]
Entonces, lo repitió por tercera vez y dice que en ese momento las luces del coche se apagaron y él simplemente escuchó un zumbido.
Ese zumbido no sabe cuánto duró.
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